La promoción de la próxima Serenata a Tartagal, uno de los eventos más importantes del calendario cultural del norte provincial, terminó convirtiéndose en un nuevo foco de conflicto para el intendente Franco Hernández Berni. Lejos de generar consenso, el anuncio de una inversión que podría oscilar entre los 600 y los 1.700 millones de pesos desató una catarata de críticas por parte de vecinos que reclaman soluciones a problemas que consideran mucho más urgentes.
La polémica se instaló con fuerza durante una transmisión en vivo realizada por el propio jefe comunal para promocionar el festival. Lo que pretendía ser un espacio para difundir la celebración terminó transformándose en una tribuna de reclamos ciudadanos.
«Arreglá las calles primero», fue uno de los comentarios más repetidos durante la transmisión. El mensaje sintetizó el malestar de numerosos vecinos que cuestionan el estado de la infraestructura urbana y consideran que los recursos municipales deberían estar destinados prioritariamente a resolver las necesidades básicas de la ciudad.

Las críticas se multiplicaron rápidamente. «Prefiero que arreglen las calles del centro», escribió otro usuario. Una vecina fue aún más contundente: «Qué lindo sería que se organicen así para arreglar todas las calles de Tartagal. Están todas un desastre».
Los cuestionamientos también alcanzaron otras decisiones de la administración municipal. «Que no corten los árboles por favor», reclamó otra usuaria, reflejando preocupaciones ambientales que se suman a los problemas de infraestructura y servicios públicos.
La situación se agravó cuando la discusión dejó de girar exclusivamente en torno al festival y comenzó a exponer reclamos sociales mucho más profundos. En una publicación relacionada con la Serenata, una vecina recordó el caso de una familia que realizó una caminata desde Tartagal hasta la ciudad de Salta para exigir justicia por la muerte de una joven y una bebé.
«Festival aquí, festival allá, pero por qué no hacés algo. Mi tía tuvo que caminar desde Tartagal hasta la capital solo para obtener justicia por su hija y su nieta. Kilómetros y kilómetros bajo el sol hasta con las zapatillas despegadas y los pies con ampollas», expresó la mujer.

La respuesta del intendente generó un inmediato rechazo. «¿Y qué tiene que ver la justicia con la fiesta patronal de una ciudad?», contestó Hernández Berni.
La frase fue interpretada por numerosos usuarios como una muestra de indiferencia frente a un reclamo que había conmovido a gran parte de la comunidad. La vecina volvió a responderle públicamente y le recordó que, como máxima autoridad municipal, tiene la responsabilidad de escuchar y atender las preocupaciones de los ciudadanos.
«Sos el intendente, por lo tanto tenés que ver por el pueblo. Tenés que escuchar lo que el pueblo está pasando, no solo sentarte en hacer canchas de fútbol o básquet u organizar el cumpleaños de la ciudad», escribió.
El intercambio se viralizó rápidamente y alimentó un debate que ya excede la organización de la Serenata. Para muchos vecinos, la discusión de fondo pasa por las prioridades de gestión en un contexto económico complejo, donde tanto la Provincia como numerosos municipios argumentan limitaciones presupuestarias para ejecutar obras y atender demandas sociales.
A las críticas por el destino de los recursos se sumaron cuestionamientos sobre la modalidad de las transmisiones oficiales. Usuarios que participaron del vivo señalaron que algunas preguntas parecían previamente acordadas, mientras que los comentarios más críticos quedaban sin respuesta o eran ignorados.
En este escenario, la Serenata dejó de ser solamente una celebración cultural para convertirse en un tema político de alto voltaje. El debate sobre la utilización de fondos públicos para financiar un evento de semejante magnitud económica comienza a instalarse con fuerza entre distintos sectores de la comunidad.
La controversia ya habría llegado también al Concejo Deliberante, donde trascendió que algunos ediles analizan solicitar informes sobre los costos reales del festival, las contrataciones previstas y las fuentes de financiamiento que utilizará el municipio.
Mientras la gestión municipal busca presentar la Serenata como una oportunidad para promover el turismo y la actividad económica local, crece entre los vecinos una pregunta cada vez más incómoda para el Ejecutivo: si en una ciudad atravesada por reclamos por calles deterioradas, problemas de infraestructura y demandas sociales sin resolver, una fiesta de hasta 1.700 millones de pesos representa verdaderamente la principal prioridad de Tartagal.
